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PELICULA: LIFE OF PI (Una aventura extraordinaria)

  • life_of_pi_2012_posterAÑO: 2012
  • DIRECTOR: Angel Lee
  • Basada en la novela Life of Pi de Yann Martel, basada, a su vez, de la novela Max e os felinos del escritor brasileño Moacyr Scliar.

¿DE QUÉ VA?

Un joven indio que, tras una crisis existencial, se enfrenta a 227 días como naufrago. Tras hundirse el barco que lo trasladaba a él y a su familia de la India a Canadá, Pi (Suraj Sharma) se encuentra varado en el océano pacifico con cinco acompañantes muy particulares: una cebra, una hiena, un orangután, una rata y un tigre; tras algunos acontecimientos quedaran solo él y el tigre. Pi tendrá que aprender a convivir con su único compañero, al que se verá unido no sólo por el temor sino también por la fascinación, la compasión y el amor…

¿QUÉ NOS DEJA?

Película ALTAMENTE RECOMENDABLE.

  • BUENA HISTORIA:el guion, la fotografía, el montaje y la dirección son espectaculares. Hay un buen manejo de la narrativa, ya que nos van soltando poco a poco los puntos relevantes para comprender la trama, misma que nos sensibiliza a una historia en apariencia muy simple pero cargada de significados.
  • MANEJO DE LA FICCIÓN: una de las cosas que más conmueve de la película, es la manera en que la simpleza de la narración pasa desapercibida en la complejidad del significado; al final nos queda una sensación de estar ante una película extremadamente compleja.
  • INTERTEXTUALIDAD: para aquellos amantes de la PSICOLOGÍA, la FILOSOFÍA, la RELIGIÓN, la POESÍA, la CIENCIA y seguramente de otras áreas que en este momento se me escapan, la película pone en la mesa temas espinosos: ¿dónde está Dios?, ¿quién es Dios?, ¿es sólo una religión la verdadera?, ¿qué pasa cuando nos volvemos instintivos?, ¿los animales tiene alma?, ¿solo la ciencia puede darnos las respuestas?, ¿y nuestra mente?, ¿cómo sobrevivimos a los traumas?, ¿puede ser la realidad sólo una construcción psicológica?

ANÁLISIS (SPOILERS)

Alguna vez se han preguntado, ¿QUÉ ES LA FE? Casi al final de la película, Pi (Irrfan Khan) nos suelta una frase llana pero significativa: “Pasó lo que pasó, ¿por qué tendría que significar algo?”. Y es cierto, después de todo, nos damos cuenta que hemos sido nosotros, los espectadores-escuchas, los que hemos puesto significado a toda la trama.

De niño, Pi tiene un espíritu receptivo, abierto a un mundo que no es el de su padre y quizá tampoco el de su madre: ellos, como dice el protagonista, son parte de la llamada “nueva india”, una sociedad occidentalizada que pone su fe, su creencia, en la ciencia, en la razón. Sin embargo, Pi es un niño religioso, es un niño deslumbrado y curioso por las enseñanzas de la religión hinduista, cristiana y musulmana; es un niño que da gracias a Dios antes de comer sus alimentos y que se admira de Cristo, un Dios que sacrificado por y para los seres humanos. Dos mundos entran en choque desde el inicio: la religión y la ciencia. Su padre, decidido a demostrarle a Pi que los animales no tienen alma, hace que Pi y su hermano Ravi observen como Richard Parker, el tigre que acompañará al protagonista en mar abierto, se coma una cabra viva despiadadamente. Este es el quiebre trascendental para nuestro protagonista, que a partir de aquí entra en una crisis existencial donde el mundo y la vida pierden todo su significado. No es extraño… para la religión hindú, el samsara es el ciclo de las reencarnaciones que sufre el alma en su intento por alcanzar el absoluto, por lo que, para Pi, es normal que en los ojos del tigre, haya algo, acaso un alma que hace al tigre digno de respeto y amor; pero su padre ha destruido todo, en un intento de mostrarle la “nueva india”, ha destruido su sensibilidad religiosa. Entonces el joven Pi lee a Camus y Dostoievski, tratando de encontrar nuevamente los significados, se hunde en la literatura para darse cuenta que es insuficiente.

Es entonces cuando llega el amor. Anandi (Sharavanthi Sainath), es una joven bailarina que no es una mera casualidad en la cinta. Ya desde Platón y mucho antes, es el eros, el amor, lo que nos lleva al conocimiento, es el inicio del camino a reencontrarse con el absoluto. De hecho, la danza, en este punto, representa el universo: Anandi es la diosa Maya que, con sus espejismos, sus movimientos, sus atracciones nos esconden al absoluto, pero, al ser una danza religiosa, una danza de la creación, también nos lo descubren: en el deseo del amor por unirse con el otro, es Anandi la que le abre las puertas a Pi para el reencuentro con su viejo amigo: Dios. Sin embargo ella no es Dios y tampoco es el significado que tanto anhela Pi.

Pi es 3.1416, el número irracional que significa Pi, pero, al mismo tiempo, una secuencia de números arbitrarios que no significan nada sino Pi. Recursivamente, Pi se encuentra vacío, y es entonces cuando se hunde el barco que lo trasladan a él y a su familia a Canadá. Queda varado en una barca que, con algunas vicisitudes, da asilo a él y a cinco animales: el tigre, la hiena, el orangután, la cebra y la rata. ¿Tienen algún significado estos animales? No lo sé con certeza, pero lo que nos salta a la vista es una mezcolanza extraña: dos carnívoros, uno de ellos carroñero; un orangután, pariente cercano al homo sapiens; un roedor y una cebra que nos ponen en guardia con su pasividad. Pi tiene que ver como, entre ellos, se matan hasta que sólo queda el tigre, que ha triunfado en la cadena alimenticia en que se convierte la pequeña embarcación. No es necesario detenerse tanto en el viaje, porque este encuentra su significado tan solo al final de la película, pero conviene decir que es un viaje de expiación, Pi redescubre lo magnifico, lo grandioso del mundo, cuando se encuentra solo frente a él. Las escenas de proporciones gigantescas nos sugieren lo que el mundo le quiere sugerir a Pi: Dios existe y está en la inmensidad de lo que te sobrepasa, de la enorme ballena, del cardumen ingente de medusas, de una isla desproporcionada, de miles, millones de suricatas, de miles de estrellas y de una tormenta terrible que no alcanzas a ver con tus ojos. Ahí está.

Pi sobrevive, por supuesto, y mientras su yo adulto nos narraba su viaje, se llega al punto medular de la película: ¿es cierta su historia? El novelista Yann Martel (Rafe Spall) queda confundido cuando Pi le narra la otra versión, la que le contó a los de la aseguradora japonesa que tiene que dar cuenta del barco hundido: la cebra era un marino, la hiena era un cocinero nauseabundo del barco, el orangután era su madre y él era el tigre. El marino, con la pierna rota, es asesinado por el cocinero, quien, además, lo usa como anzuelo para cazar peces; sin embargo, la madre de Pi, que en esta segunda versión ha sobrevivido, tiene una álgida discusión con el cocinero quien, en un arranque de ira, la mata; entonces Pi, nuestro tigre Richard Parker, asesina al cocinero y queda varado sólo en medio de la nada. ¡Una obra maestra!

Pi, al final de la película, nunca nos aclara cuál de las dos historias es cierta, de hecho, le pregunta al asombrado novelista: “¿cuál prefiere usted?” Yann Martel le responde con una sonrisa que prefiere la del tigre, y, ¿quién no? Sin embargo la película nos ha dejado con preguntas que nos obligan a contestarle a Pi adulto que sí, que todo ello debe tener un significado o nada de ello tendría sentido. Entonces nos preguntamos: ¿Dios estaba ahí?, ¿el tigre y todos los animales estaban ahí en movimiento del destino que hizo a Pi reencontrarse con Dios?, ¿toda esa historia es una fábula creada para no lidiar con el trauma del canibalismo, del asesinato y del salvajismo de matarse entre ellos hasta que uno solo quedará vivo?, ¿no eran todos esos animales proyecciones psicológicas de Pi para no culpabilizarse?, si somos también animales, ¿dónde está nuestra alma?, si en situaciones extremas podemos volvernos como Richard Parker, que come carne cruda de una cebra, un orangután, una hiena y una rata.

Creo que al final de la cinta todo se resume a un punto: depende del significado que quieras darle. Y esa es la respuesta que nos da la película: la fe, en cualquier cosa, es el significado que escogemos darle a las cosas. Dependiendo de que versión creas, tomarás una postura más o menos definida: ¿es la versión religiosa la que te apetece?, ¿es la psicológica?, ¿es la filosófica?, ¿es la nihilista?, ¿es la deshumanizada?… ¿cómo quieres ver tú el mundo?

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