La hidra

He leído muchas cosas acerca de cómo crear un blog, cómo crear un espacio para ti, en el que te puedas descubrir y desde el cuál te puedas dar a conocer a los demás. Muchos de los consejos se reducen a uno: crea un perfil con una determinada tendencia, especialízate y sé el mejor en tu área. Y es un buen consejo. Después de todo, ¿no vivimos en un mundo cada vez más complejo que requiere personas especializadas para dar soluciones prácticas y dirigidas a un objetivo específico? Y, sin embargo, no me satisface. ¿Por qué?, porque no soy un perfil solamente, de hecho, me molesta encasillarme a mí mismo en una tendencia. ¿Debería escribir sólo de música?, ¿debería escribir sólo de literatura?, ¿debería abrir un blog para la cocina y otro para la política?, ¿y para mi poesía?, ¿y para mi filosofía?, ¿y para mis opiniones? Y me detengo a mirar la complejidad de mí mismo y me cuestiono la validez de encerrarme en un determinado tema, de limitarme a escribir de una sola de las tantas cosas que me gusta hacer. Es un pensamiento que detiene y te mantiene en un status quo, porque, después de todo, limitarme a un tema implica olvidar los demás, implica volcarme en un solo punto y olvidar que soy más que un tema, más que un punto sin chichones, soy una persona compleja con aspiraciones diversas, con problemas diversos, con sueños diferentes cada noche y con sentimientos que van de lo oscuro a lo claro durante la mayor parte del día. Eso me agrada.

Soy un ser humano con muchos perfiles, con muchas aristas. La especialización genuina, no obstante, no es mala, y es muy probable que yo mismo tenga conocimientos más profundos de un tema que de otro; pero es pedir peras al olmo en un mundo que cada día nos exige un poco más. Este mismo medio nos catapulta a una red compleja de interrelaciones, podemos iniciar escuchando música en YouTube y terminar en un página dónde se discute la plataforma política mundial de estos días, o en una página de consejos amorosos para esa relación en nuestras vidas que no va nada bien, o en una página con fotos hilarantes, o en algún quiz que nos dice nuestra personalidad según sepas distinguir entre colores más o menos iguales o entre imágenes sobrepuestas que a su vez forman otra imagen… ¿me explico? Yo mismo siento que internet me pierde, que me exige abrir mis horizontes un poquito más cada día y que no basta con saber mucho de un tema. Desde que me despierto hasta que vuelvo a la cama, soy bombardeado y yo mismo me bombardeo con miles y miles de cosas que no se dirigen a un mismo punto: soy muchos temas, soy mis opiniones, soy mis lecturas, soy mis pasiones, mis hobbies, mis estudios, mi familia, mis amigos, mi intimidad en el cuarto y mi extroversión en la calle, soy enojado y al mismo tiempo soy el error que supone el saber de todo un poco. Y esto es quizá lo que nos lleva a rehuir de nuestra complejidad: el miedo al error. El que rehúye de la especialización domina un panorama general pero yerra más cuando intenta focalizar su atención en un asunto particular.

El que se especializa tiene respuestas, y no siempre es así, para problemas específicos de un área específica en un momento específico. Y ¿qué haríamos si no fuera así?, ¡qué bueno que hay gente especializándose en un mundo en que las cosas se complejizan rápidamente!, pero creo que esto le quita la cara más humana a nuestras dedicaciones, a nuestros empleos y a nuestra misma capacidad de ser más que, por ejemplo, un lingüística como lo soy yo. Nos quita los ratos de ocio que dedicamos a cantar, a leer, a escribir, a estudiar otras cosas, a mirar el mundo con esos lentes que nos gustan pero que no nos ponemos diez o veinte horas al día para tratar de ganarnos la vida.

Este blog, Perfiles, quiere ser un honrarme a mí mismo. Siempre he querido tener un espacio que refleje quien soy más allá de la careta que me pongo cuando pretendo ser especialista en los temas que mejor domino, y hasta ahora no se me había ocurrido que la mejor manera de hacerlo es dejar ver las tantas caras que soy: como una hidra de mil cabezas, asomo mis ojos a diversos campos, a diversas áreas, las tanteo, las aplico, en algunas me quedo más tiempo, a otras voy de vez en cuando, otras ni siquiera las he visitado, pero cada una me abre un mundo nuevo y diferente, cada una me hace quien soy, y, en una red en la que todos pretendemos ser super-hombres, ¿no es mejor aceptar que tan sólo somos seres que pueden aburrirse de siempre estar en el mismo sitio?

Advertisements